miércoles, noviembre 18, 2009

Menudo mes me espera

Imaginaos a un niño tonto de 56 años. Ese es mi compañero. Normalmente somos 5 personas en el equipo de trabajo, pero por circunstancias especiales me veo que voy a afrontar al menos dos semanas a solas con el individuo en cuestión. El "bicho" no es que sea mala persona, pero hay ciertas características suyas que no me terminan de agradar.

Una de estas características es la incansable tendencia a comentarte todo a menos de 25 centímetros de tu cara. Es pues inevitable que acabes con algún "perdigonazo" en la cara. Y creedme, no es nada agradable.

Otro tema es la tendencia a contarte anécdotas de tiempos pasados. Hoy concretamente me ha relatado ciento y una batallitas en menos de media hora. A veces me recuerda a los titulares del telediario, "flashes" de información inconexos entre ellos. Y debo reseñar que casi todas las historietas son de muertes por electrocución (muy agradable el tema) o son de polvos o supuestos polvos que ha echado. Últimamente tiene una persistente fijación por que le echemos un polvo a la limpiadora (señora a la que, por cierto, le repugna este señor)

Pero lo que más fastidia no es nada de esto, ni siquiera su innegable falta de aseo personal (no veáis cómo canta el individuo), sino la aparente inutilidad que demuestra y el tiempo que me/nos hace perder volviendo a hacer el trabajo que él estropea.

Bueno, paro aquí. Mi mujer dice que no es ético hablar sobre otra persona en estos términos, pero digo yo: Si todo esto ya lo has comentado con el interfecto, ¿qué mal hay en ello?

Besos a todas........

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