Ahora que vuelvo a tener ganas de escribir, pocas pero ganas al fin y al cabo, voy a contar las cosas que me pasaban entregando libros a mis clientes. La mayoría de las veces la entrega era normal, nada que contar. Pero otras...
En una zona, que he rebautizado "de los ricos" la que la unidad mínima de pago es el billete de 50 euracos. Después de un día de entrega aprendí que es mejor adentrarse en este reino provisto de un mínimo de 200 monedas.
Un poco más alla se encuentra la zona "el desierto", llamas y llamas y nadie responde. En esta zona habita una raza a la que nunca le viene bien recibir la mercancia ¿Para que la piden entonces?. Nunca tiene dinero, nunca están, no te pueden recibir..¿recibir? yo no quiero que me recibas, quiero que cojas el puto libro y me pagues, que ya he venido tres veces esta semana!!!!!!
Quitandole hierro al asunto, o mejor aún poniendoselo. Este trabajillo hizo que me diese aún más cuenta de los efectos de la crísis y de la cantidad de gente que se ha quedado en paro o tiene dificultades económicas a fin de mes. Y por eso doy gracias por estar como estoy.
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